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Revisión de ideas sobre la educación

hace 10 horas
4 min de lectura

El fundamento de la educación consiste en introducir a los recién llegados en un mundo que existía antes que ellos y en desarrollar en los alumnos las capacidades para su adecuada inserción social, de modo que lleguen a ser en acto lo que son en potencia como postulaba Aristóteles (1). Se trata de ayudarles a actualizar sus potencialidades como personas, desde la conciencia de su dignidad intrínseca y de la condición humana. La educación empieza antes de la escuela, en la familia, y antes de los libros especializados, en el ejemplo de quienes nos guían. El maestro debe comunicar aquello que él mismo ha meditado y contemplado.


La propia Constitución Nacional del Paraguay, en su artículo 73, reconoce el derecho a una educación integral y permanente, cuyos fines son el desarrollo pleno de la personalidad humana y la promoción de la libertad y la paz.


Todo el sistema del derecho, de la democracia y de las leyes se fundamenta en descubrir y reconocer en el ser humano aquello que le corresponde. La educación es la que forma ciudadanos capaces de ese reconocimiento. Muchas veces, los parlamentarios no discuten argumentos, sino consignas.


La construcción de los valores que hoy pregonamos es el resultado de la historia de múltiples culturas Edgar Morin (2): Mesopotamia, Egipto, Grecia, Roma, la Edad Media, la Modernidad y la Edad Postmoderna, que cuestiona muchos de los logros y valores morales de la humanidad. Hoy se pretende volver a disponer de la vida humana mediante el aborto y la eutanasia.


La propia ley necesita una medida que la trascienda. Ramos Reyes (3) propone  concebir el derecho como expresión de una razón vinculada a la naturaleza humana.


La Universidad debería plantearse qué clase de personas quiere formar: si únicamente profesionales con competencias y capacidades específicas o, más bien, personas capaces de comprender el conjunto. La Universidad debe transmitir la cultura, entendida como el sistema vital de ideas de una época, además de formar profesionales e investigadores. Actualmente, cada facultad se ocupa de desarrollar el programa de su disciplina y de formar especialistas en un campo del saber, sin tener suficientemente en cuenta el conocimiento global necesario para comprender la realidad y servir a la comunidad.


Considero que en un ambiente universitario se deberían incorporar reuniones interdisciplinarias, al menos una vez al mes, para que profesionales de distintas disciplinas debatan sobre un problema actual de la comunidad. De este modo, podremos enriquecernos mutuamente, aportando cada uno la perspectiva de su propia disciplina.


Conviene destacar que la ciencia y la técnica no lo son todo, aunque hayan transformado radicalmente la vida humana. Sin embargo, no responden a todas las preguntas fundamentales. No se puede utilizar la metodología científica como criterio exclusivo para analizar toda la realidad. Siguen siendo necesarias la filosofía, la teología, las artes, la historia, la poesía y la literatura para que una sociedad aprenda a pensar. No se deben contraponer la ciencia y la fe, la razón y la belleza, ni la filosofía y la literatura. La comunidad necesita de todas estas disciplinas. Ninguna puede agotar por sí sola la verdad -tan amplia como es- ni satisfacer todas las necesidades humanas.


No debemos pretender abarcar la totalidad del Ser mediante nuestra razón y nuestras disciplinas, pues estas no son suficientes para lograrlo. Existen realidades que trascienden toda posibilidad de comprensión definitiva. Ni siquiera podemos comprender plenamente lo que son la amistad, el sufrimiento, la paternidad y la muerte. Ramos Reyes sostiene que la razón alcanza una forma superior de lucidez cuando reconoce sus propios límites. Es necesario abrirse con humildad a la infinitud de aquello que siempre nos trasciende.


El peligro también está presente en la comunidad: ya no se transmite la historia ni la tradición de ese pueblo.  Maria Gloria Baez sostiene que las nuevas generaciones empiezan a habitar un presente sin memoria, sin genealogía (4).


El mejor ambiente de trabajo interdisciplinario que conocí fue el de los seis años que pasé en la Comisión Nacional de Bioética, donde trabajábamos quince profesionales de distintas disciplinas: antropología, filosofía, teología, psicología, medicina, odontología, bioquímica y derecho. Analizábamos los dilemas planteados para, posteriormente, alcanzar consensos y elaborar un informe final.


A modo de ejemplo, se nos planteó el caso de una niña muy pequeña que padecía una afección incurable e invalidante, para la cual existía un tratamiento innovador cuyo coste era excesivamente elevado. El caso planteaba un problema de justicia distributiva: ante las grandes necesidades existentes para atender situaciones más corrientes, debíamos preguntarnos si era justo destinar recursos limitados al tratamiento de afecciones cuyo abordaje resultaba extremadamente costoso. En el análisis intervenían consideraciones legales, médicas, psicológicas, económicas, entre otras.



BIBLIOGRAFÍA

  1. Aristóteles. Metafísica.

  2. Morin, E. (1990). Introducción al pensamiento complejo. Gedisa.

  3. Ramos Reyes, M. (2023, 5 de noviembre). La razón contra la realidad. La Nación.

  4. Báez, M. G. (2026, 10 de octubre). La verdad como fundamento de la vida común (final). Última hora.


  5. Actualmente, cada facultad se ocupa de desarrollar el programa de su disciplina y de formar especialistas en un campo del saber, sin tener suficientemente en cuenta el conocimiento global necesario para comprender la realidad y servir a la comunidad.
    Actualmente, cada facultad se ocupa de desarrollar el programa de su disciplina y de formar especialistas en un campo del saber, sin tener suficientemente en cuenta el conocimiento global necesario para comprender la realidad y servir a la comunidad.

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