Comentarios sobre “La Odisea” de Homero
- Prof. Enrique de Mestral

- 16 feb
- 3 Min. de lectura
En encuestas sobre las mejores obras literarias de todos los tiempos, realizadas entre especialistas del ámbito cultural y académico, La Odisea ocupa uno de los tres primeros lugares. Son aproximadamente diez horas privilegiadas de lectura (unas 300 páginas).
Homero escribe en el año 750 a.C. de manera bastante fantasiosa el regreso del héroe Ulises a su isla natal, Ítaca (ubicada a la altura de Patras, Grecia), luego de finalizada la Guerra de Troya, en el Norte de la actual costa turca. A vuelo de pájaro, la distancia es de unos 500 kilómetros, pero la Odisea de Ulises tardó 20 años en razón de múltiples contrariedades: fenómenos atmosféricos, tormentas marinas, vientos contrarios, velas rotas, una barca destrozada por las piedras cercanas a las costas, naufragios y largas estadías forzadas en los lugares donde atracaron por diversas razones.
En una de esas islas es retenido durante cinco años por una ninfa que lo mantiene como “prisionero”, obligándolo a dormir en su lecho, aunque él rechaza un compromiso definitivo, porque su deseo es volver a su patria y reencontrarse con su esposa. En otra isla, él y sus compañeros se enfrentan a un cíclope gigante que los encierra en una cueva. Allí presencian la brutalidad de este ser, que devora a varios de ellos antes de quedarse dormido tras beber abundante vino. La manera de salvarse de este monstruo es clavándole un palo caliente en su único ojo.
Lo que llama la atención de entrada es la permanente interacción entre los hombres y los dioses, algunos benignos y otros castigadores. Pero al final todos obedecen a la autoridad suprema de Zeus en el Olimpo. Favorecido por algunos dioses, Ulises consigue naves y vientos favorables; pero, en cualquier momento, otra deidad interviene para alterar la ruta, impidiéndole llegar a destino.
La obra mantiene una tensión constante en torno a la incógnita de si Ulises está vivo o ha muerto en la guerra o en el mar. Su esposa, Penélope, le permanece fiel y lo espera llorando cada día en Ítaca, a pesar de la presencia de unos treinta pretendientes que celebran banquetes diarios en el palacio y dilapidan los bienes del héroe.
Finalmente, tras veinte años, Ulises logra regresar a su patria. Lo hace primero disfrazado de mendigo, para acercarse a su casa y cerciorarse del escándalo de los pretendientes ya instalados y dueños de hecho de su hacienda. Se da a conocer a su hijo y a su esposa, y planea cómo acabar con todos los intrusos. Con dos amigos más consigue apilar los cadáveres de todos los pretendientes. Luego surge el riesgo de represalias por parte del pueblo, pero un dios interviene para restablecer la paz y el orden anterior a la partida de Ulises, permitiéndole reinar nuevamente.
Cabe destacar que, por la misma época, en Israel comenzaban a redactarse los libros que luego conformarían la Biblia, donde se presenta al Dios único, Yahvé. Siglos más tarde, el anuncio cristiano de que Dios envía a su Hijo para redimir al hombre mediante su muerte y resurrección. San Pablo llega a Atenas con esta novedad escandalosa para el mundo helénico.
Por otra parte, según Joseph Ratzinger, Platón hacia el 350 a.C., pudo haber tenido algún contacto indirecto con tradiciones judías, dado el notable acercamiento entre ciertos planteamientos filosóficos platónicos y elementos de la revelación bíblica, así como el posterior uso de su pensamiento en la fundamentación racional del cristianismo.





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